• Academia Leonesa de Gastronomía Concurso Nacional de Torrijas

Y la “torrija”… se fue a Valladolid

Cuando León renuncia y otros recogen el fruto
Durante años, Astorga fue epicentro nacional de uno de los dulces más emblemáticos de la Semana Santa gracias al Concurso Nacional de Torrijas, organizado por la Academia Leonesa de Gastronomía. Un evento nacido con vocación de excelencia, promoción territorial y defensa del producto leonés, que desapareció no por falta de éxito, sino por falta de voluntad política.
El certamen, celebrado en el Seminario Mayor de Astorga, combinaba concurso y feria gastronómica durante dos días y se consolidó, hasta su última edición en 2023, como un referente estatal. Reunía a cocineros y pasteleros de toda España, jurados de prestigio nacional, una feria de productos agroalimentarios de León, showcookings, actividades paralelas y solidarias —como la Torrija Solidaria a beneficio de la Asociación Española Contra el Cáncer—, además de una notable presencia de medios y creadores de contenido.
Astorga, ciudad histórica y gastronómica, se convertía así en escaparate de la provincia de León en uno de los momentos de mayor atractivo turístico del año: la Semana Santa.

Participación y premios
En la edición de 2023 participaron 50 concursantes en cuatro categorías: torrija tradicional, innovadora, salada y Truvia (elaborada con stevia). Los ganadores recibían un premio de 1.000 euros, mientras que los finalistas obtenían 300 euros y una estancia en Casa Pepa, en Santa Colomba de Somoza. El finalista de la categoría Truvia, además, era obsequiado con un año de productos.

La retirada del apoyo institucional
Pese a los datos objetivos de participación, impacto mediático y retorno económico, el evento fue abandonado por las administraciones leonesas. Ni el Ayuntamiento de Astorga ni la Diputación de León mostraron un compromiso firme para garantizar su continuidad.
La justificación fue la habitual: «no compensa la inversión», un argumento que rara vez se aplica a iniciativas con mayor rédito político inmediato. Aquí no falló el evento; fallaron la visión, el compromiso con el territorio y la defensa de lo propio. Astorga pierde. León pierde.
La desaparición del concurso tuvo un impacto directo y significativo en la economía local. Durante la edición de 2023, la celebración del certamen atrajo a miles de visitantes a la ciudad —entre participantes, profesionales del sector, acompañantes y público general—, generando una intensa actividad en hoteles, restaurantes y comercios. Su supresión se tradujo en una pérdida notable de visitantes en una temporada clave, menos pernoctaciones, menor consumo y una reducción evidente de la visibilidad de los productos leoneses, además de un deterioro claro de la imagen de Astorga como sede consolidada de eventos gastronómicos de alcance nacional.

Cancelación y polémica
En 2024, el Ayuntamiento de Astorga, bajo la alcaldía de José Luis Nieto, decidió cancelar el concurso, alegando que la inversión municipal de 12.500 euros no se justificaba por el retorno obtenido. Junto al presidente de la Cámara de Comercio de Astorga, Juan José Alonso Martínez, se anunció su sustitución por una Feria de la Torrija de carácter más local, argumentando que el concurso nacional resultaba “elitista y restrictivo”.

La respuesta de la Academia
La Academia Leonesa de Gastronomía, a través de su presidente, José Cañedo, reaccionó con contundencia, acusando al alcalde de “convertir el mejor concurso gastronómico de León en una feria de pueblo”. La Academia recordó que el certamen ya era participativo, que había sido ganado en varias ocasiones por chefs astorganos, que estaba abierto a alumnos de escuelas de hostelería y que el alcalde ni siquiera recibió a la institución para dialogar, lo que consideraron una falta de respeto. Transformar un evento de excelencia en una actividad mediocre, señalaron, supone un grave retroceso para Astorga y para la provincia.

El agravio comparativo
Mientras León dejaba caer un proyecto consolidado, la Diputación de Valladolid, a través de su marca Alimentos de Valladolid, anunció la organización del I Concurso Nacional La Mejor Torrija de España en marzo de 2026. Un certamen que busca preservar la tradición e impulsar la innovación, situando a Valladolid como referente en la promoción de este dulce.
Para muchos leoneses, este desenlace reabre una herida conocida: la sensación de que León pierde inversiones, protagonismo y oportunidades dentro de la comunidad. Que un concurso nacido en León, consolidado en Astorga y con identidad leonesa termine celebrándose en Valladolid no es casualidad, sino consecuencia directa de la pasividad institucional.

Una denuncia necesaria
Este caso refleja un problema estructural: falta de estrategia provincial, escasa defensa del producto leonés, miedo a apostar por proyectos a largo plazo y resignación ante el centralismo autonómico. Mientras otras provincias protegen y hacen crecer sus eventos, en León se permite que desaparezcan.
Este artículo no es solo la crónica de un concurso perdido; es una denuncia a la apatía política y a la renuncia a defender León. Porque no nos quitan lo que defendemos: nos quitan lo que dejamos caer.
La pregunta no es quién organiza ahora el Concurso Nacional de Torrijas.
La pregunta es por qué León y Astorga dejaron de hacerlo.
Parece que a Valladolid sí le compensa la inversión.